Aprovechando
toda esta crisis sanitaria en torno al Covid-19, me gustaría escribir sobre uno
de los fracasos mas sonados del Big Data. Se trata del proyecto Google Flu
Trend(GFT).
En él, Google
trató de predecir con una semana de antelación cuántas personas enfermarían por
gripe basándose en las búsquedas y mensajes compartidos en las RRSS de millones
de personas, lo que se conoce como "datos no estructurados".
Se
trata de algo muy diferente al flujo lento y estructurado de información que
puede recogerse usando los formularios que los pacientes llenan en las salas de
espera de consultorios y hospitales, y que era lo que se utilizaba para hacer
predicciones antes del advenimiento del big data.
El
problema está que el GFT resultó ser terriblemente inexacto.
En un periodo de
108 semanas, en GFT se equivocó 100 veces prediciendo en ocasiones el doble de
los casos reales.
Aquí os
dejo un vídeo que apareció en el teleberri antes de que supiese que
era un fracaso, donde se explica el proceso que se sigue.
Volkswagen Navarra, otra de las muchas empresas que presentó la solicitud del expediente de regulación de empleo de suspensión temporal de contratos (ERTE) por fuerza mayor, para sus 4.800 trabajadores, debido a la pandemia global del coronavirus.
Debido a la situación de excepción, la factoría de origen alemana esta produciendo mascarillas y pantallas protectoras, ayudando así a luchar contra el virus. Desde el pasado 23 de marzo, la empresa suma 1000 unidades de pantallas. En Landaben se está produciendo, en dos turnos de trabajo, 130 pantallas protectoras al día, que posteriormente son desinfectadas en la fábrica y puestas a disposición de los profesionales del sector sanitario de Navarra.
Todo esto siguiendo las indicaciones de NAITEC (Centro Tecnológico de Automoción y Mecatrónico) y los criterios establecidos por el Gobierno de Navarra, el Colegio de Enfermería de Navarra, el Colegio de Médicos, el COIINA (Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra) y la ONG SAR. La produccion del material contra el covid-19 cuenta con un equipo de cinco profesionales del area técnica del producto de la fábrica: Javier Cuartero García (responsable de montaje y taller en Pilothalle), Iñaki Irigoyen Urra, Iosu Arraya Ayechu, Gorka Eliceche Elizagoyen e Iker Resa Ahechu. El tiempo que se necesita para llevar a cabo un ciclo de impresión es de 16 horas, en las que se imprimen 130 unidades, a estas 16 horas hay que añadirle otras 5 para el enfriamiento. La impresora 3D es de la marca HP con tecnología Multijet Fusión. El material de las pantallas es PA12, un material duro de tipo nailon.
Para la gran mayoría de la población las impresoras 3D eran indiferentes o desconocidas, no se conocía su verdadero funcionamiento o sus mil utilidades beneficiosas para el día a día. Hasta hace unas semanas, cuando llego el COVID-19, en las que el material sanitario empezó a escasear y miles de sanitarios reclamaban tener falta de ello.
En ese momento, este tipo de fabricación parece haber registrado un inesperado “boom”. Particulares y empresas las cuales poseen esta impresora se han solidarizado con la causa y han comenzado a fabricar pantallas faciales y válvulas para respiradores.
¿Cómo es posible crear este tipo de materiales?
Ya que su función es desconocida por muchos, vamos a hacer un breve resumen de cómo funciona: la impresora 3D es capaz de crear objetos sólidos tridimensionales (como su nombre indica). El diseño del objeto se le facilita a través de un archivo digital. La fabricación tiene una característica peculiar y es que le va añadiendo sucesivas capas de material hasta que el objeto este completo, por eso mismo también se le denomina fabricación aditiva. Cada capa es una sección transversal horizontal que va conformando la estructura del modelo a reproducir.
Aquí os dejo un video en el que resume su funcionamiento y usos:
Fabricación de pantallas faciales y válvulas para respiradores
Estas impresoras han resultado ser una opción asequible y rápida para combatir con algunos de los contratiempos vividos. Y es que han demostrado ser una gran alternativa para fabricar tanto viseras de protección sanitaria como para crear válvulas para respiradores.
Esta opción es rápida ya que en solo 24 horas se puede crear, probar y validar y empezar a fabricarlos, es decir la fabricación del material sanitario se pude realizar en tiempo record, para así poder abastecer a todos los profesionales. Y es que se ha registrado que cada voluntario puede crear una mascara cada 3-4 horas y un respirador clínico en 2 horas y 25 minutos, teniendo un coste inferior de 1 euro.
Y es lo que muchos no saben es que las materias primas empleadas para la fabricación de estos objetos es muy reducida, además de que se necesitan pocas cantidades.
Para llevar todo esto a cabo se han creado muchas iniciativas, una de ellas llamada “Coronavirus Makers”, un grupo al que ya pertenecen mas de 14.000 personas en todo el país, y se han comprometido en crear EPIs. Estos grupos están en contacto con la Consejería de Sanidad, la que les ayuda a validar los diseños que pueden ser equipo completo o parte de este. Después de ser validadas, las piezas a fabricar son adaptadas a cada dispositivos. Una vez hecho se comienzan a crear de manera masiva y se entregan a Protección Civil, los encargados de distribuirlos a los centros.
Aqui os dejo un pequeño resumen de lo que hacen:
Al igual de voluntarios que se han sumado a esta iniciativa, hay muchas empresas también, como por ejemplo: MediaMarkt; empresas automovilísticas (Seat o Volkswagen); o empresas distribuidoras de esta tecnología y sus materiales (Sicnova 3D, Recreus, INTECH3D…).